La historia

La monarquia portuguesa


Portugal fue uno de los primeros países de Europa en consolidar un gobierno fuerte, centrado en la persona del rey. La formación de la monarquía portuguesa comenzó en las luchas por la expulsión de los árabes que, desde el siglo VIII, ocuparon la península ibérica. Estas peleas se conocieron como guerras de Recuperarlo

Durante el dominio árabe, los pueblos cristianos estaban restringidos al norte de la península. Desde el siglo XI, poco a poco lograron expandir su territorio. Se fundaron varios reinos, entre ellos Aragón, Navarra, León, Castilla. Con eso, los musulmanes comenzaron a retirarse hacia la costa sur.

Durante las guerras de Reconquista, se destacó el noble Enrique de Borgoña. Como recompensa, recibió del rey de León y Castilla, Alfonso VI, la mano de su hija y las tierras del condado de Oporto.

El hijo de Enrique de Borgoña, Afonso Henriques, se proclamó rey de Portugal en 1139, rompiendo lazos con León y Castilla. Así comenzó la dinastía de Borgoña. Afonso Henriques el Conquistador extendió sus dominios hacia el sur hasta el río Tajo e hizo de Lisboa su capital.

En 1383, con la muerte del último rey de la dinastía de Borgoña, Fernando, el Hermoso, la Corona portuguesa fue amenazada con ser anexada por los gobernantes de León y Castilla, parientes del rey muerto. Los portugueses no querían que su país fuera gobernado por un rey extranjero. La burguesía, por su parte, temía ver sus intereses comerciales dañados por los nobles castellanos.

Para evitar la pérdida de independencia, los portugueses aclamaron a D. João, medio hermano del rey muerto, como el nuevo rey. John, maestro de la ciudad de Avis, derrotó a los españoles y tomó el trono. El apoyo financiero de la burguesía fue decisivo en esta victoria. Así, durante toda la dinastía Avis, los reyes favorecieron y apoyaron las actividades burguesas.


Video: Portugal bajo la Monarquía Hispánica Especial 1000 (Mayo 2021).